Huelga Parte Dos: Desdeño, Desidia y Algo Más
Soy impulsivo y apasionado, me aboco a las causas que considero justas, quijotescas tal vez, pero necesarias para mantener activa la lucha por los valores democráticos de mi patria a flote. Tal es el caso cuando el viernes pasado (20 de Noviembre), durante una manifestación desde la Plaza Brión en Chacaíto (en Caracas), el líder juvenil Julio César Rivas anunció el inicio a nivel nacional de una nueva huelga de hambre. Se trata de la segunda en menos de tres meses, esta vez para exigirle al régimen que permita la entrada a Venezuela de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), para que a modo propio constate en el sitio las constantes violaciones a los Derechos Humanos denunciadas en diversos foros internacionales, incluyendo la Organización de Estados Americanos, organización que cobija la CIDH.
No había Julio César terminado de anunciar la huelga, cuando enseguida le saltaron encima los escépticos, los burlones de oficio, los incrédulos, los pesimistas de siempre, los politiqueros de turno, los políticos que juegan a la política rapaz y egoísta, y porqué no, la gente seria de este país que apuesta a formas de lucha diferentes a las que juegan los jóvenes que acompañan a Julio César. Sería injusto de mi parte generalizar y acusar, me limito a observar y opinar. Así como la disensión y la polémica son esenciales en cualquier sociedad que se tilde de democrática, así lo es también el derecho de cada quien a tomar el curso de acción que mejor considere para hacer valer sus derechos fundamentales. Pero por sobretodo, es el sagrado deber de cada ciudadano demócrata de este país el respetar con el mayor recelo posible las decisiones de cada uno de nosotros, aunque nuestro criterio se enfoque hacia otras soluciones de cómo combatir la tiranía. Este respeto debe estar incluso por encima de nuestro grado de incredulidad y desconfianza hacia como otros en nuestra sociedad enfoquen sus formas de protesta y de acción.
Escribo este artículo a cuatro días de haberse iniciado la huelga. Desconocemos cómo y cuando terminará, sus consecuencias, su alcance. Una cosa sí es cierta. Acciones como ésta seguirán sucediéndose. En un futuro no muy lejano, las huelgas se generalizarán aún más por toda la patria. No solamente serán los jóvenes y estudiantes. Serán, y ya se asoma, los trabajadores despojados injustamente de sus derechos; los agricultores a quienes se les han arrebatado sus tierras para ofrecerlas al saqueo y a la destrucción; los presos hacinados bajo condiciones infrahumanas; los vecinos cansados de la inseguridad y de que les falten los servicios básicos que el estado está en obligación de mantener (agua, luz); los gremios profesionales que ven asaltada su dignidad y sus principios básicos; los simpatizantes del régimen, que han visto sus ilusiones hacer agua, sus sueños convertidos en esperanzas frustradas. Seremos todos, incluyendo los que hoy se ríen, se burlan y critican la valiente iniciativa de nuestra juventud, que como siempre ha sido, es la punta de lanza en la gesta por la libertad y la democracia en nuestra patria.
¡Adelante, jóvenes! Pronto la patria les reconocerá su valentía, su iniciativa no será en vano.






Bravo viejito, pronto veremos un nvo amanecer, lleno de lecciones aprendidas, madurez y muuucha dignidad.
Estos jovenes son la esperanza del futuro, con nvas ideas, quebrando viejos paradigmas y en compania de profesionales de alta experiencia, para hacer de nuestra sufrida patria un ejemplo de un pueblo noble, pero valiente, que perdio muchas vidas, ha sufrido; pero que al final Dios nos premiara al parir una nueva tierra de gracia, donde todos cabremos sin exclusiones, regresaran los exilados con nuevos enfoques, apreciando mas lo nuestro, lo autoctono, repotenciandonos, pero con la frente muuuy en alto.
Dios sabra porque nos esta pasando todo esto, sus tiempos son perfectos y otearemos en el horizonte nuevos vientos, nvo amanecer, creando nuevos productos, investigaciones y desarrollos, para no depender solo del petroleo, sino del trabajo productivo y reimpulso industrial.
Saludos, amen.